Santos … y no tanto

Desde siempre nuestra familia ha tenido una fuerte raíz católica. Supongo que es una nota común a muchas familias argentinas, pero tengo que decir que la nuestra en particular ha cargado un poco las tintas a la vera de la Acción Católica, el Opus Dei, y sobre todo de la sociedad cordobesa eminentemente católica de siglos pasados.

Lo que no sabía hasta bien entrada mi investigación genealógica es que había tantos santos en la familia. Yo había escuchado hablar del Cura Brochero (ver post dedicado al santo), y también tenía para mí algunos miembros de la familia cercana que siempre consideré santos, o al menos unos ángeles en mi vida: mi hermana Magdalena fallecida pequeñita, la tía abuela la Porota Rodriguez de la Torre, mi abuelo el Tatata Arturo Vásquez Avila. Y también me atrevo a incluir a mi madre (me mata si lee que la he incluído, pero de verdad es un ángel con ruleros).

También ha habido no tan buenos. Bah!, tremendos bandidos y atorrantes. Quizá algún dia me atreva a escribir de ellos e incluir mi autobiografía. Pero hoy me quiero referir a los buenitos. Aquellos que la Iglesia elevó a categoría de santos o de beatos para que nos sirvan de ejemplo a los no tan buenos.


Voy a comenzar por el Cura Gaucho porque es sin duda el Santo más cercano y querido en nuestra familia. De hecho era hasta hace poco tiempo para mi el único santo de la familia. No voy a agregar mucho a su biografía porque ya escribí un artículo sobre él en ocasión de su reciente canonización (ver post “El Cura Brochero”).

Grande curita gaucho!


Mama Antula -apodo en lengua quechua- nació en una familia acomodada de Santiago del Estero en tiempos de la colonia española. A los 15 años empezó a acompañar a los jesuitas en la tarea de evangelizar los pueblos originarios santiagueños, enseñándoles el evanagelio, a leer y a escribir, y a perfeccionar técnicas de ganadería y agricultura.

Pasó la mayor parte de su vida peregrinando, descalza, evangelizando y pidiendo limosna para fundar “casas de ejercicios”, lugares de retiro donde los jesuitas realizan los ejercicios espirituales. Su obra más destacada fue la construcción de la Santa Casa de Ejercicios en la ciudad de Buenos Aires, que logró levantar enteramente con donaciones allá por el año 1795. Sus retiros espirituales se hicieron muy populares en la sociedad colonial (a pesar de que en esos días los jesuitas estaban proscritos por la expulsión en el Reino de España – ver post “Tio expulsado”). Varias figuras históricas de esos días asistieron a sus retiros, incluyendo entre otros a Manuel Belgrano, Mariano Moreno, y Cornelio Saavedra.

Falleció en 1799, en la casa de Ejercicios, a los 69 años de edad, despues de haber caminado descalza mas de 5.000 km en sus peregrinaciones por el norte argentino hasta Buenos Aires. Fue canonizada por el Papa Francisco el 11 de febrero de 2024.


Carlos de Blois fue hijo de Guy I de Blois-Châtillon, y de Margarita de Valois (1295-1342), hermana de Felipe de Valois. Contrajo matrimonio en París, el 4 de junio de 1337, con Juana de Penthièvre, hija de Guy de Penthièvre, y nieta de Arturo II de Bretaña.

Su esposa Juana era la presunta heredera del duque de Bretaña, su tio Jean III de Bretagne. Sin embargo al fallecer este en 1341, Jean de Montfort -su hermanastro- intenta apoderarse del ducado, lo que llevó a Charles de Blois a enfrentarlo para defender los intereses de su esposa. Inició asi la Guerra de Sucesión Bretona, que involucraría también al reino de Inglaterra apoyando a Montfort.

Carlos falleció el 29 de septiembre de 1364 en la batalla de Auray. Ganó fama de santidad a causa de sus virtudes y carácter apacible. Fue sepultado en el convento de los franciscanos de Guingamp, donde comenzaron a llegar peregrinos y tuvieron lugar los primeros supuestos milagros. El primero en ser declarado oficial tuvo lugar en 1367, cuando comenzó a reclamarse la canonización. Carlos recibía ya un culto popular que se fue extendiendo y ganó en importancia cuando en 1368 comenzó la investigación de la causa de beatificación en Angers, impulsada por el duque Luis de Anjou, hermano del rey de Francia. El 18 de diciembre de 1371 acabó el proceso pero Carlos no fue canonizado y Gregorio XI dejó en suspenso el proceso. Finalmente, fue beatificado el 14 de diciembre de 1904.


Hijo de Luis VIII el León y de la infanta castellana Blanca de Castilla (hija de Alfonso VIII). Fue, por tanto, primo hermano del rey castellano Fernando III el Santo (ver más abajo). A la muerte de su padre, con sólo doce años, el joven Luis fue coronado rey de Francia bajo la regencia de su madre. Doña Blanca de Castilla desempeñó un papel fundamental en la educación del futuro santo: en una época difícil, en que los excesos y la violencia caracterizaban la vida en la corte, la reina se esforzó por enseñar a su hijo los deberes propios del oficio de monarca; pero sobre todo procuró educarlo en los valores y en la piedad cristianos.

En 1244, el papa Inocencio IV lo convocó para la 7ma. Cruzada por la liberación de la ciudad de Jerusalén. Tras algunos éxitos iniciales, el ejército francés, diezmado por una epidemia, acabó por ser derrotado por los musulmanes. El propio San Luis y sus principales caballeros cayeron prisioneros del sultán de Egipto en Al-Mansurah. Varios años más tarde, en 1269, y con más de cincuenta años de edad, el rey y su ejército marcharon hacia Túnez para liberar la 8va. Cruzada. Pero el mayor enemigo fue la epidemia que se propagó entre las tropas francesas como consecuencia del calor infernal que azotaba Túnez. A consecuencia de esa enfermedad moría San Luis en tierras tunecinas en 1270, sin haber logrado cumplir su objetivo de liberar Tierra Santa.


Fue abuela materna de St. Ladislaus I de Hungría. Nacida aproximadamente en 995 fue una noble alemana, miembro de la dinastía de los Ezónidas. Se casó con el duque Mieszko II Lambert, posteriormente rey de Polonia, convirtiéndose en reina de Polonia.

Regresó a Alemania tras la deposición de su marido en 1031. Posteriormente se hizo monja. Fallecida el 21 de marzo de 1063. Actualmente recibe culto como Beata Richeza de Lotaringia.


Ladislao I nació en lo que hoy es Polonia en el año 1040. Su padre Bela I perteneciente a la dinastía de Arpaz y su madre Riska hija del duque Miescelao II. En el año 1077 asume como rey, de esta forma Hungría volvería a tener un rey santo dispuesto a seguir los pasos de su antecesor San Esteban.

Ladislao tenía muy asumido su papel de “rex et sacerdos”, por lo que se dedicó a restablecer en el Reino Húngaro las leyes cristianas que el gran monarca Esteban había dictado durante su reinado. Pensó que era indispensable poner en marcha una reforma que acabara con la simonía y amancebamiento de los clérigos, tomando en cuenta las instrucciones del papa Gregorio VII, fundó diócesis, escuelas hospitales y monasterios, persiguió el robo, la usura y los crímenes, actualizó el código penal, consolidó la paz en su reino, poniendo en práctica una política de pactos. Durante su mandato Hungría se expansionó y los territorios anexionados, como Croacia fueron evangelizados.


Piroska de Hungria fue una princesa húngara hija del rey Ladislaus I de Hungría (mencionado más arriba), que se convirtió al cristianismo al casarse con el emperador bizantino Joannes II Komneno, y al bautizarse adoptó el nombre de Irene. Fundó en Constantinopla varios monasterios y hospitales, y dedicó su vida a atender pobres y necesitados.

En la liturgia Ortodoxa es considerada santa, y su fiesta se celebra el 13 de agosto.


San Angilberto nació en la ciudad alemana de Aachen hacia el año 750, y es uno de nuestros antepasados mas antiguos que tengo registro. Fue un noble que sirvió al emperador Carlomagno como diplomático y poeta. Fue embajador ante los estados pontificios. En el año 790 fue nombrado abad de Saint-Riquier (al norte de Paris, de camino a Calais), donde hizo una labor asombrosa en la reconstrucción de la abadía y de ayuda a la comunidad, de tal modo que se ganó la fama de santo en vida.

Curiosamente tuvo una relación non-santa con Bertha, la hija de Carlomagno, y con quien tuvo al menos 3 hijos. Y gracias a ellos estamos nosotros acá. En realidad gracias al nacimiento de su hija Berthe de Ponthieu. A pesar de este detalle nuestro abuelo fue realmente un gran tipo, y el papa Pascal II lo declara santo en el año 1100.


San Eduardo el Confesor (canonizado en 1161), fue rey de Inglaterra de 1042 a 1066. Hijo de Ethelred III de Inglaterra y Emma de Normandia. Aunque a menudo se le describe como un monarca apático e ineficaz, eclipsado por poderosos nobles, Eduardo conservó gran parte de la dignidad de la corona y consiguió mantener unido el reino durante su reinado de 24 años. Sus estrechos lazos con Normandía prepararon el camino para la conquista de Inglaterra por los normandos bajo Guillermo, su sobrino y duque de Normandía (más tarde rey Guillermo I El Conquistador), en 1066.

Fue canonizado casi 100 años después por el papa Alejandro III en 1161, y es conmemorado el 13 de octubre por la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia católica en Inglaterra y Gales. Los reyes Eduardo y Edmundo de East Anglia fueron los santos nacionales de Inglaterra hasta que Eduardo III adoptó como patrón a San Jorge en 1350. Es el fundador de la Abadía de Westminster, donde fue sepultado luego de fallecer, un 5 de Enero de 1066. Fue el último rey de la casa de Wessex, y el único rey de Inglaterra canonizado.


También conocida como Ida de Boulogne. Hija de Godofredo de Boullion, duque de Baja Lotaringia. A los diecisiete años se casó con Eustaquio II, conde de Boulogne. Sus inmensas posesiones se extendían desde Luxemburgo hasta el Atlántico pasando por las Ardenas y Pas de Calais.

Mujer muy devota, recibió dirección espiritual de San Anselmo. Su pasatiempo preferido: confeccionar ornamentos litúrgicos (convengamos que en el año 1040 todavía no había Netflix). Rezaba con tal entusiasmo que el cronista Guillermo de Tiro atribuía buena parte del éxito de la primera cruzada a sus oraciones.

Luego de quedar viuda se dedicó a dotar ricamente a las antiguas abadías de San Bertino, Bouillon y Affkughem. Fundó, además otras tres. Murió el 13 de abril de 1113 y sus restos fueron enterrados en una de las abadías que ella construyó, donde muy pronto empezó a obrar milagros.

Sus hijos, Godofredo de Bouillon y Balduino I de Jerusalén tomaron parte en la gloriosa primera cruzada, y fueron los primeros soberanos francos del reino de Jerusalén.


Margarita de ESCOCIA fue una princesa inglesa de la Casa de Wessex. Nacida en el exilio en el Reino de Hungría, era hermana de Edgar Ætheling, el rey anglosajón de Inglaterra que reinó poco tiempo y no fue coronado. Margarita y su familia regresaron al Reino de Inglaterra en 1057, pero huyeron al Reino de Escocia tras la conquista normanda de Inglaterra en 1066.

En 1070 se casó con el rey Malcolm III de Escocia y se convirtió en Reina de Escocia. Fue una católica romana muy piadosa y, entre otras muchas obras de caridad, estableció un transbordador a través del estuario del Forth en Escocia para los peregrinos que viajaban a St Andrews en Fife, lo que dio nombre a las ciudades de South Queensferry y North Queensferry.

Margarita era nieta de Edmund “Ironside” of England, hermanastro de San Edward the Confessor, mencionado más arriba. Por otro lado una de sus hijas fue Matilda de Escocia (esposa de Enrique I de Inglaterra, hijo de Guillermo el Conquistador). Otra de sus hijas, Maria de Escocia se casó con Eustace III de Boulogne, hijo de Santa Ida de Lorraine. O sea eran dos consuegras santas … enredos familiares al mejor estilo Vásquez.


Rey de Castilla y de León. Con él volvieron a unirse ambas Coronas, al heredar el reino de Castilla por la muerte de su tío Enrique I (1217), y el de León por la muerte de su padre Alfonso IX (1230). Las dos herencias plantearon problemas y resistencias, salvadas gracias a la habilidad diplomática de la reina madre Berenguela.

Una vez unificados los dos reinos, Fernando III de Castilla y de León dio un fuerte impulso a la Reconquista, aprovechando la superioridad militar obtenida sobre el Islam desde la victoria de su abuelo Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Las Navas (1212). Dicha empresa habría de conducir a la reconquista del valle del Guadalquivir, que convirtió al reino castellano-leonés en un territorio mucho más extenso que cualquiera de sus vecinos, y en el único que conservaba frontera terrestre con el Islam (por la supervivencia del reino de Granada hasta el siglo XV).

Fernando III de Castilla murió en 1252, cuando preparaba una campaña para continuar la Reconquista hacia el norte de África; fue enterrado en la catedral de Sevilla. La Iglesia católica le canonizó en 1671.


Knut IV reinó en Dinamarca desde 1080 hasta su asesinato en 1086. Era hijo ilegítimo de Svend II. Su tío, llamado también Canuto, había sido rey de Inglaterra (Canuto el Grande, de Inglaterra, Noruega y Dinamarca). San Canuto trató de hacer valer sus títulos a la corona inglesa, pero fracasó totalmente en Northumbria, en 1075. Seis años después, sucedió a su hermano Harold III Han en el trono de Dinamarca.

Canuto favoreció con sus leyes la administración de la justicia y la paz del reino, otorgó privilegios e inmunidades al clero, e impuso tributos para el sostenimiento de éste. Desgraciadamente, esto hizo que algunos clérigos se convirtiesen en señores feudales que se ocupaban más de sus bienes temporales que de sus deberes espirituales. Sus subditos se sentían cada vez más descontentos, a causa de los impuestos y tributos, del nuevo orden social, hasta que la rebelión estalló. Canuto huyó y se refugió en la iglesia de San Albán, en Odense, pero los rebeldes le persiguieron y cercaron el templo. Al ingresar asesinaron al rey que se hallaba arrodillado junto al altar. Murió con su hermano Benito y otros diecisiete compañeros, el 10 de julio de 1086.

Uno de los sucesores de Canuto, Erico III, envió a Roma pruebas de supuestos milagros obrados por el monarca, y el Papa Pascual II autorizó el culto al santo, aunque es difícil comprender por qué se le venera como mártir. Era medio atorrante.


Carlos era hijo de Knut IV de Dinamarca y de Adela de Flandes. Cuando su padre fue asesinado en 1086, Adela huyó con su hijo hacia Flandes. Carlos creció en las corte de su abuelo Robert I, y de su tío Robert II, a quien acompañó a Tierra Santa en la Primera Cruzada. En 1111 Roberto II murió, y lo sucedió su hijo Balduino VII (primo de Carlos). Carlos fue un asesor muy cercano de su primo. Este fue herido en una batalla contra Enrique I de Inglaterra en septiembre de 1118 y designó a Carlos como su sucesor antes de morir en julio de 1119.

Carlos fue notable por su bondad y generosidad hacia los pobres. Tomó medidas para prevenir que los granos fueran acaparados y vendidos a precios excesivos. Estimulado por sus asesores, comenzó con una serie de procedimientos que tenían como objetivo disminuir la influencia del clan Erembald, el cual estaba muy dedicado a esta actividad. De tal manera que en la mañana del 2 de marzo de 1127, mientras Carlos se hallaba arrodillado rezando en la Iglesia de San Donaciano en Brujas, un grupo de caballeros pertenecientes al clan Erembald entró a la iglesia y lo decapitó. El sacrílego y brutal asesinato del conde provocó una gran indignación pública, y casi de inmediato fue considerado como un mártir y como un santo. Fue beatificado en 1884.


Jean de Montmirail, barón de Montmirail (1167 – 29 de septiembre de 1217), fue un noble francés que se hizo monje cisterciense. Siendo joven, emprendió la carrera militar y fue presentado en la Corte Real, donde entabló una amistad duradera con Felipe Augusto (que más tarde se convertiría en el rey Felipe II de Francia); se convirtió en amigo y favorito del rey, y más tarde, en su consejero.

A los treinta años conoció a Jobert, prior de St-Etienne de Montmirail, y experimentó una conversión. Construyó un hospital para enfermos leprosos. Al cabo de un tiempo, ingresó en el monasterio cisterciense de Longpont, después de haber distribuido entre los pobres todas sus posesiones. Fue maltratado por su decisión por amigos y su propia familia.

Murió en Longpont el 29 de septiembre de 1217. Se dice que en su tumba se produjeron milagros que atrajeron a peregrinos. En 1230 Jean era venerado como santo milagrero. El Papa León XIII concedió un oficio especial en su honor para la diócesis de Soissons. Fue beatificado en 1891. Su fiesta se celebra el 29 de septiembre.


Santa Olga de Kiev (m. Kiev, 969) fue una mujer de Pskov de origen varego (pueblos de origen vikingo que se establecieron en Rusia, Ucrania y Bielorrusia) que se casó con Ígor de Kiev, posiblemente en 903. Tras la muerte de Ígor, gobernó la Rus de Kiev como regente (945-969) de su hijo, Sviatoslav I de Kiev. Fue la primera soberana de los eslavos en convertirse al cristianismo (en 945 o en 957). Las ceremonias para su recepción formal en Constantinopla aparecen descritas minuciosamente por el emperador Constantino VII en su obra De Ceremoniis. Tras su bautismo, tomó el nombre cristiano de Yelena, en honor de la emperatriz reinante Elena Lecapena.

Olga fue la primera persona del pueblo rus en ser proclamada Santa, gracias a sus esfuerzos por la propagación del cristianismo en su país. No logró, sin embargo, convertir a su hijo Sviatoslav I de Kiev, por lo que la tarea de hacer del cristianismo la religión de estado la cumpliría su nieto y pupilo San Vladimiro I de Kiev.


San Vladimiro “El Grande” Sviatoslávich (958 en Kiev-15 de julio de 1015 en Kiev) príncipe de Nóvgorod (970) y Gran príncipe de Kiev (980-1015), canonizado en el siglo XIII. Fue el último hijo del Gran Príncipe de Kiev, Sviatoslav I, y nieto de la mencionada Olga de Kiev.

La conversión de Vladimiro al cristianismo tuvo lugar hacia el año 987, cuando Basilio II emperador bizantino pidió ayuda a la Rus de Kiev para sofocar una revuelta que lo había destituido del poder. Vladimiro accedió (aunque en esa época se consideraban enemigos), y envió 6,000 soldados que pusieron fin a la revuelta, a cambio de la mano de su hermana Ana Porfirogéneta. Concluida la batalla, iniciaron los arreglos para la boda y aceptó convertirse al cristianismo. Vladimiro fue bautizado en el año 988, allanando así el camino hacia la cristianización de la Rus de Kiev, y abandonando así a sus múltiples concubinas (tenía cerca de 800 señoritas, el muy juguetón).

Fue la primera boda celebrada entre una princesa griega y un pagano, para lo cual Vladimiro fue bautizado antes de poder formalizar el matrimonio y recibió el nombre de Basilio. El bautizo y el matrimonio causaron grandes cambios en su carácter. A partir de tal evento, se preocupó de propagar la fe ortodoxa en su reino.


Quiero dejar para el final a José Clemente Baigorrí y Ávila, hermano de un antepasado sanguíneo de nuestra familia (ver artículo “Tío Expulsado”) que perteneció al grupo de jesuitas desterrados del Reino de España, y que sin haber sido declarado santo, creo que tuvo o hizo muchos más méritos para ser distinguido sobre otros. No sé, puede ser que me tire la sangre … el hecho que sea doblemente antepasado nuestro por los Baigorrí y por los Ávila.

Perteneciente a una familia de origen navarro, José Clemente nació en Soconcho, Córdoba (Argentina). Incorporado como novicio a la orden de Jesuitas en la ciudad de Cordoba, y puesto bajo arresto en 1767 con motivo de expulsión de los jesuitas del reino de España. Fue conducido a España y desde allí a Italia, donde después de sortear muchas dificultades muere en Faenza a los 23 años, envuelto en una aureola de santidad, por lo que el famoso Padre Manuel Luengo lo comparó con San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kotska.

Agrego para terminar unas palabras que escribe el historiador cordobés Carlos Page refiriéndose a los tiempos del beato José Clemente: “no eran tiempos de distinciones eclesiásticas para jesuitas y su vida quedó olvidada hasta que hoy, después de más de dos siglos, se pone a consideración de los lectores. Sin tumba que visitar, ni pretensiones de placas recordatorias, ni mucho menos monumentos; pues no fueron hombres que necesitaran de esas frivolidades, aunque construyeron un pasado digno de ser recordado y emblema cultural que llevamos en parte de esa memoria etérea que conforma nuestra identidad como personas”

(La vida del novicio jesuita José Clemente Baigorri. Baez Ediciones, 2012)



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  1. Paula's avatar Paula says:

    querido hermano! disfruté un montón leyendo “Nuestra historia”! Te agradezco de veras todo este laburito, que nos da un poco de cultura que no podemos olvidar!..

    Va por mail el pedido que me hiciste…

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  2. paula vazquez avila's avatar paula vazquez avila says:

    Hola, Arturo!!!! Se me pasó el 2024 y no te contesté… entre varios y diversos…, entró una actividad con 40 muchachos el día 27-XII!.. y no me hice el tiempo hasta hoy!… Te adjunto un par de pequeños errores de typeo, o como lo consideres..-De más está decir cuánto disfruté de esta lectura, viendo que en nuestra historia “hay de todo”…, como en la Historia de Cristo!.. (de carne somos…, conocés este libro??). Cualquier cosa, decime, Besos!  Tu hermanita…

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