Durante el reinado de Henry V de Inglaterra, sobrevino un conflicto con Francia que acabaría con lo que se considera la segunda mayor victoria militar de la historia inglesa. Sí, más que cualquier batalla de la 2a. Guerra Mundial. Se trata de la Batalla de Agincourt, librada el 25 de octubre de 1415 (la mayor victoria fue la batalla de Hastings en 1066).
Inglaterra estaba en guerra con Francia desde que el rey Edward III de Inglaterra (bisabuelo de Henry V) le declaró la guerra reclamando el derecho al trono francés por encima del rey Philippe VI de Francia. Cuatro sucesores de estos dos monarcas heredaron el conflicto que se conoció como “La Guerra de los Cien Años” (en realidad fueron 116 años, desde 1337 a 1453). La guerra finalizó con la victoria francesa en la Batalla de Castillón, varios años después de que la heroína Juana de Arco derrotara a los ingleses en la Batalla de Orleans en 1429.


Edward III pertenecía a la dinastía Plantegenet que era de origen Normanda. Eran titulares del importante ducado de Aquitania en el sudeste de Francia, y además estaba casado con Isabel de Francia, hija del fallecido rey Philippe IV de Francia. Por ese entonces reinaba un hijo de este último y hermano de Isabel: Charles IV, quien muere sin descendencia. Edward III le disputa entonces la sucesión a Philippe de Valois, primo del monarca fallecido.
Philippe asume como Philippe VI de Francia y Edward III reconoce el nombramiento, y le presta vasallaje como duque de Aquitania. Sin embargo, poco tiempo después, en 1337, Philippe VI decidió confiscar el ducado de Aquitania a su vasallo, lo que desencadenó el comienzo de la Guerra de los Cien Años.
Volviendo al año 1415, Henry V, bisnieto de Eduardo III, era el monarca reinante en Inglaterra. Apenas asumido al trono tras la muerte de su padre Henry IV, es víctima de una conspiración (the Southampton Plot) para deponerlo como monarca. Esta situación y la necesidad de imponer su liderazgo luego del desastroso reinado de su padre, hizo que Enrique V se viera decidido a retomar la guerra con Francia en agosto de 1415, y emprende una invasión a las costas de Normandía para tomar el puerto de Harfleur, y desde allí retomar el control de los territorios que habian pertenecido a la dinastía Plantagenet. La toma de Harfleur, sin embargo, insumió bastante más tiempo del previsto y costó la pérdida de hasta un tercio de las tropas inglesas por enfermedades y deserciones.
Una vez tomada la ciudad puerto en octubre de 1415 Henry decide, en modo desafiante a Francia, no embarcar en Harfleur para regresar a Londres, sino hacerlo desde Calais para lo cual debía atravesar en forma provocativa todo el norte de Francia.

Henry V contaba entonces con un ejército diezmado y desmoralizado de unos 1000 caballeros armados (men-at-arms) y 5000 arqueros (longbow archers), y se enfrentaría a un ejército francés de más de 25 mil hombres. Es decir, los franceses tenían una relación favorable de 4 a 1.
En Agnicourt las condiciones del terreno del campo de batalla, después de varios días de lluvia, y el hecho que el ejército francés era mayoritariamente formado por caballería pesada y soldados en armaduras, torcieron el destino de la batalla a favor del ligero ejército inglés y sus arqueros con longbows (arcos de largo alcance y con el suficiente poder para perforar armaduras).

Las condiciones de la batalla fueron descriptas en la famosa obra de William Shakespeare “Henry V” y, más recientemente, en la película “The King”, protagonizada por Timothée Chalamet.
Durante esta batalla Inglaterra tomó gran cantidad de prisioneros franceses, muchos de los cuales eran signeurs de la nobleza. Y si bien varios de ellos fueron trasladados a Londres para pedir rescate, la mayoría fueron ejecutados en Agincourt debido al peligro que resultaba tener tantos guerreros prisioneros y sin contar con los suficientes soldados para controlarlos. En esa cepillada descomunal cayeron algunos de nuestros antepasados. Desconozco si murieron en combate, o infestados de disentería, o atropellados por un caballo desbocado. Pero figuran como fallecidos el 25 de octubre de 1415 en Agincourt. Agrego fallecidos de ambos lados, y también aquellos que participaron de la batalla pero vivieron para contarlo. No son todos ascendientes sanguíneos directos, pero me parece interesante ver tantos vínculos familiares a un simple momento histórico …

Otro detalle curioso es que todos estos lazos de ascendencia corresponden a una sola rama familair entroncada con nuestra bisabuela Mercedes MARTÍNEZ FIGUEROA, que como ya hemos visto tiene como ascendiente directo a los BETHENCOURT, fundadores de Canarias, y por quienes estamos entroncados con las familias reales medievales de Inglaterra y Francia.


